miércoles, 6 de junio de 2012

INDITEX - cambios significativos


Polígono Industrial A Grela, A Coruña.

Desde un principio, la intención de Amancio Ortega fue fabricar productos novedosos, ofrecer algo distinto a los clientes con lo cual engancharlos. En los diez años posteriores, la empresa alcanza una evolución significativa, logrando internalizar operaciones de aprovisionamiento, distribución y diseño.  Es decir, comienza su proceso de desarrollo.

De acuerdo con la historia de Alba Barrio, descrita en su blog “Orígenes de Inditex”, basado en los relatos de su madre (una de las primeras colaboradoras en los inicios de la empresa), es en 1972, cuando el primer taller es trasladado a La Moura, en el polígono industrial coruñés de A Grela, ya que en ese momento se contaba con una buena cantidad de dinero para reinvertirlo en una localización más estratégica para la empresa.  Cambio que significó la contratación de más empleados y responsabilidades nuevas para los primeros emprendedores; Pepita Ortega se hizo cargo de la oficina, su esposo Miguel Jove, de la gestoría y Jaime, el marido de Irma Ortega (emigrada en Sur América), se encargó del almacén.  Casi al mismo tiempo, adquirió unos terrenos en el polígono de Sabón, en el municipio de Arteixo, pues en A Grela, era mucho más cara la tierra.

Debido a la mentalidad emprendedora de la familia, se aprovechó el antiguo taller de Rúa Noia para dar inicio a otro proyecto, el cual bautizaron con el nombre de SAMLOR S.A. (que correspondía a las iniciales de los nombres de Samaniego, Pilar López y Antonio Ortega).  José Samaniego, era ex escaparatista de La Maja y se une en este punto de la historia al equipo fundador.

Desde 1974 SAMLOR S.A., se dedicó desde un principio a la producción de prendas de vestir para señora, pantalones, faldas y pedidos especiales de clientes.  Antonio, hermano mayor de Amancio, administraba la fabrica, aunque las cuentas eran llevadas por GOA S.A., Pilar se encargaba del corte y, Samaniego de las relaciones con proveedores y mayoristas. 
 

Inditex y sus primeros pasos


Y la empresa da su primer paso…El taller de Rúa Rosendo les quedó pequeño, por lo que se trasladan a la Rúa Noia, # 61, residencia que poseía una capacidad para 30 personas; sin embargo no se sabe si ocuparon el 100% de dicha capacidad.  Actualmente, casi nadie recuerda el taller de los Ortega, solamente las personas mayores, quienes sugirieron preguntar en los negocios más antiguos como la pescadería Bahía, una charcutería y bares de la zona.  

De acuerdo con Blanco y Salgado, en los primeros años de la empresa (Fases de nacimiento y supervivencia), ocurría que en ocasiones no se lograba producir lo necesario para responder a la demanda, o que el tiempo transcurrido entre confeccionar la prenda y su venta era muy largo, afectando la liquidez de la empresa. No obstante, la dificultad de más peso, fue el convencer a los almacenes de toda España que el precio que pagaban por las batas hechas en A Coruña, correspondía a una mejor calidad que las de Cataluña, las cuales eran más baratas.  Estos problemas prevalecieron hasta bien avanzada esta etapa.

Según cuentan las personas entrevistadas, respecto a los problemas de satisfacción de demanda, los Gaona, localizaban a costureras de los pueblos para encargarles piezas de vestir y así salir del el apuro.  Años más tarde se iniciaría con la creación de cooperativas de confección.

Ahora bien, para conquistar el mercado y las exigencias de los clientes, hubo que definir en qué se diferenciarían de la competencia catalana: El corte, diseño, diversidad en tallas y colocación inmediata en los puntos de venta, así se posicionó GOA.


Local donde antiguamente fue el primer taller de calle Noia. Fotografía propia, tomada el 09/01/12

Es importante mencionar que Amancio aún trabajaba en La Maja a los inicios de su proyecto, patrón que se repite en muchos emprendedores, debido a la necesidad tanto de reinvertir las ganancias en el crecimiento de la empresa como de mantener a la familia.  Es hasta cuando las obligaciones en GOA le exigen el 100% de sus energías, abandona La Maja.  

Amancio continuaba liderando al equipo, quienes también conservaban sus respectivas obligaciones, sea la confección para las mujeres y las ventas y distribución para los hombres.  Continúa la labor de captar nuevos clientes.



Nace un imperio... nace Inditex


Al contar con la experiencia laboral en el campo, como hemos evidenciado en las entradas anteriores, Amancio se ve capacitado y motivado a cumplir su sueño, Amancio monta  el primer taller en la Rúa San Rosendo de A Coruña, con su hermano Antonio, abren una cuenta corriente con 2,500 pesetas; inyección que en 1963 dio vida a GOA S.A. (Sus iniciales y las de su hermano en sentido inverso).  Un cuco para abrigar bebés fue la primera prenda que Primitiva y Rosalía elaboraron para dar la bienvenida al proyecto que acababa de nacer.  Sin embargo, pasado un tiempo, ocurre un suceso que marcará la historia del equipo emprendedor: trabajando aún en La Maja, Amancio contempla a unas clientas remirando unas batas en la vitrina, y así se le ocurre producirlas, pero con la salvedad de adaptar los costes de confección al precio al que pretende vender la prenda, no al revés como era lo normal; filosofía actual de Zara.  Se toma de modelo una bata rosada elaborada en Cataluña y la cortan en partes para obtener el primer patrón de cartón marcado a tiza, del primer producto estrella de la empresa.  Las batas son distribuidas en principio, en tiendas de Galicia y Asturias, con miras a conquistar el mercado de toda España. 

Blanco y Salgado, mencionan en su obra, que Javier Cañas Caramelo, sobrino de José Antonio Caramelo, recuerda que las tiendas vendían las batas a 140 pesetas.  Por su parte el periodista Rubén Ventureira, en una publicación de La voz de Galicia, “Teles” viajas a medio millón, afirma que la primera bata se vendió en los comercios a 98 pesetas.

Conocido el mercado nacional, emprende sus primeros pasos hacia el internacional.  En compañía de Javier Cañas Caramelo visita en el mismo año de fundación, una feria de lencería en París y se quedan un mes en la ciudad para investigar y hacer contactos. 


Calle San Rosendo, primer taller de Amancio. Fotografía propia, tomada el 19/01/12

El tema de los proveedores era muy difícil en aquella época, ya que las industrias que existían solían absorber la producción de tejidos, tenía que contarse con alguna recomendación para lograr acceso a ellos.  Dificultad que Amancio y sus colaboradores vencieron con la recomendación de la madre de Caramelo, que tenía un pequeño negocio de ropa infantil; fue así como consiguieron un proveedor en Barcelona.
 
 

martes, 5 de junio de 2012

Amancio Ortega, compartiendo una idea


Local en donde se ubicaba La Maja (a la izquierda), calle San Andrés. Fotografía propia, tomada el 19/01/12

Trabajando en la Maja, Amancio se reunió con todo el equipo que le ayudará a darle vida a su proyecto empresarial, por lo cual, fue el momento en el que se gestó la idea.  Se juntaban en un bar llamado Sarrión, cercano a las dos tiendas de la Maja, entre la Rúa Real y San Andrés.  Con mucho interés se trató de localizar este bar, pero al parecer ya no existe, pues transeúntes y dueños de negocios de las inmediaciones no lo recuerdan. Fue en ese bar, entre conversaciones sobre el futuro, que Amancio proponía hacer algo, montar un negocio propio.  Las famosas reuniones para el café, terminaron estableciendo las bases para montar los inicios, con una taza de café en la mano, se decidió que Primitiva y Rosalía se encargarían de coser, mientras que Antonio, Caramelo y Amancio de colocar el producto.

Algunos investigadores de Inditex[1], coinciden en que el tiempo que trabajó como dependiente en La Maja, fue una experiencia excepcional para Amancio, pues descubre mediante el trabajo, sus dotes de emprendedor, su capacidad creativa y sobretodo la manera de moverse en el medio textil.  Lastimosamente hoy en día, de La Maja solo queda un local sin usar.  Según Maricarmen, dependiente del negocio de al lado Outlel Saldo, La Maja cerro alrededor de unos 15 años atrás; luego de contar con un segundo almacén en la calle Real, lugar donde también trabajó Amancio.


[1] Covadonga O´Shea, Javier Blanco, Jesús Salgado,  Cecilia Monllor, Luis Alonzo Álvarez.