viernes, 6 de julio de 2012

Historia y realidad salvadoreña: cuna de las MIPYMES



 La  Republica de El Salvador, tradicionalmente conocida como “el pulgarcito de América”, debido a su pequeña extensión territorial de 21,040.79 Km cuadrados, pertenece a la región geográfica de América Central, y alberga una población que asciende a 6, 181,405 habitantes. Como es característico de los países latinoamericanos, El Salvador cuenta con una diversidad de paisajes naturales, que por su cercanía a la modernidad, permite a quien le habita y visita, el desplazarse rápidamente por sus ambientes. Está constituido por 14 departamentos, su capital es San Salvador y las ciudades que le siguen por su importancia económica son Santa Ana y San Miguel.  Por otra parte, el 58.5% de su población es menor de 30 años, por lo que se cuenta con una población bastante joven, facilitándose la renovación generacional en los ámbitos productivos y de la sociedad en general. 


 Por su reducido espacio territorial, El Salvador padece de sobrepoblación, lo cual constituye desde hace muchos años, uno de sus mayores problemas, debido a su incapacidad de proporcionar las condiciones de vida adecuadas, por lo menos en el límite de la normalidad, a toda su población.  Existe una grave diferenciación de clases sociales, pudiéndose contemplar a simple vista, el reparto desproporcional de la renta: colonias amuralladas con vigilancia al lado de  espacios abiertos con casas de láminas y cartón.  Con el paso de los años, la situación de pobreza, los frecuentes desastres naturales, el desempleo, la falta de inversión en nuevas infraestructuras de producción, el conflicto armado, la violencia e inseguridad, constituyen los motivos de mayor peso que acrecientan el flujo migratorio hacia Estados Unidos y otros países desarrollados, en busca de mejores oportunidades laborales, que sustenten los medios para el envío de remesas a sus familias[1].

La historia salvadoreña, ha estado fuertemente vinculada al trabajo de la tierra, la ganadería y al comercio.  El cultivo y exportación del café, fue por años su actividad principal, hasta que la crisis de los precios del grano, lo golpearan, obligándolo a reconvertir sus actividades económicas, sin cambiar el modelo agroexportador desarrollado hasta ese momento. Con la llegada de los años ochenta y noventa, la producción de productos primarios perdió importancia en la captación de divisas, surge la industria maquilera y las remesas cobran una participación significativa en la economía salvadoreña. Por otra parte, los inicios de la globalización anunciaban una crisis sin precedentes en el empresariado salvadoreño. Las grandes empresas extranjeras absorbían el mercado de las empresas locales, dando como resultado el deceso de  aquellas que no contaban con los recursos necesarios para competir en mercados abiertos.  Todos estos cambios ocasionan fuertes movimientos migratorios del campo a la ciudad; campesinos abandonaron sus tierras y decidieron convertirse en obreros de maquilas, sometiéndose a precarias condiciones laborales; al mismo tiempo, los sectores de servicio y comercio se desarrollan, siguiendo el curso de la globalización.  La inconformidad que generaba todo este tipo de vicisitudes, ocurridas una tras otra, provocó cierta aversión del salvadoreño respecto a su entorno, formándose en la sociedad una admiración bastante pronunciada por la cultura foránea, la cual se acrecienta aún más, por el boca a boca de quienes contaban con familiares en EEUU y relataban lo bien que era habitar en dicho país.  Esto produjo serios cambios en la identidad salvadoreña, a tal punto de adoptar costumbres y formas de pensamiento correspondientes a la cultura norteamericana, marginando con el tiempo los valores, costumbres y el apego al patrimonio cultural propio. Hoy en día, la comunidad indígena es muy reducida, la mayoría de la población nunca ha tenido contacto con ella,  y en las escuelas no se enseña el Náhuatl.

Indudablemente todos estos acontecimientos y realidades han incidido positiva o negativamente en el desarrollo de las MIPYMES salvadoreñas, las cuales son el resultado del  ritmo de crecimiento y desarrollo del mismo país.


[1] Repercusiones de la migración en El Salvador en: Rivera Funes, Oscar Francisco. (2005). Las migraciones internacionales y sus efectos económicos en El Salvador. Revista electrónica Población y salud en Mesoamérica, 2, art.5; o http://www.ccp.ucr.ac.cr/revista/volumenes/2/2-2/2-2-5/index.htm


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